Felicidad
La felicidad depende de la paz interior y no de lo favorables que sean las condiciones externas.
La paz interior como fundamento:
La paz interior es un estado mental y emocional en el que encontramos equilibrio y armonía con nosotros mismos y con el mundo que nos rodea. Es el fundamento sobre el cual podemos construir una vida plena y feliz.
La ilusión de la felicidad externa:
Buscar la felicidad en las circunstancias externas es como construir sobre arenas movedizas. Las condiciones externas son cambiantes y volátiles, nunca podemos tener un control absoluto sobre ellas. Si basamos nuestra felicidad en ellas, estaremos constantemente sujetos a altibajos emocionales.
La trascendencia de las condiciones externas:
La verdadera felicidad se encuentra en nuestra capacidad para trascender las condiciones externas y encontrar paz y satisfacción en nuestro interior. No importa cuán adversas sean las circunstancias, si tenemos paz interior, podremos enfrentar cualquier desafío con serenidad.
El poder de la aceptación:
La paz interior se cultiva a través de la aceptación de lo que no podemos cambiar y el enfoque en lo que sí podemos controlar: nuestros pensamientos, emociones y acciones. Aceptar que no podemos controlar todo en nuestra vida nos libera del sufrimiento y nos permite encontrar la felicidad en el momento presente.
La importancia de la autenticidad:
La felicidad genuina surge cuando vivimos de acuerdo con nuestros valores y autenticidad. No podemos encontrar la paz interior si estamos constantemente tratando de ser alguien que no somos o persiguiendo metas que no nos llenan realmente. Ser fieles a nosotros mismos es esencial para experimentar una verdadera felicidad.
El poder del amor y la gratitud:
El amor hacia nosotros mismos y hacia los demás, así como la gratitud por las bendiciones de la vida, son elementos clave para cultivar la paz interior y la felicidad duradera. El amor y la gratitud nos conectan con algo más grande que nosotros mismos, nos llenan de alegría y nos permiten encontrar significado en nuestras vidas.
La conclusión:
En conclusión, la felicidad verdadera y duradera no depende de lo favorables que sean las condiciones externas, sino de nuestra paz interior. Cultivar la paz interior requiere trabajo y dedicación, pero vale la pena el esfuerzo. Al encontrar la paz dentro de nosotros mismos, encontramos la verdadera felicidad.
Marcos 12:29-31
Reina-Valera 1960
29 Jesús le respondió: El primer mandamiento de todos es: Oye, Israel; el Señor nuestro Dios, el Señor uno es.
30 Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas. Este es el principal mandamiento.
31 Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No hay otro mandamiento mayor que estos.
Amate mucho más de lo que puedas amar a los demás, sin amor propio, no podemos amar de verdad a los demás.
Atentamente
Julio Yaotl Avila Morales
Tu amigo y servidor
Oración dirigida a Dios en el nombre de Jesús:
Dios amado, en el nombre de Jesús te pido que me ayudes a cultivar la paz interior y a encontrar la verdadera felicidad en mi vida. Que tu amor y tu guía me acompañen siempre en este camino. Amén.





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